Son muchos los monumentos, edificios y lugares característicos que nos vienen a la mente cuando pensamos en sitios que sí o sí debemos visitar en nuestro paso por la ciudad más importante del Uruguay. Lugares llenos de historia, encanto y arte, que más allá de constituir visitas obligadas constituyen retazos de identidad y nos colocan en una óptima posición para descubrir, explorar y sorprendernos ante la cultura uruguaya. Sin embargo, en la interminable lista de potenciales opciones, hay una que sobresale entre las demás, ubicada en el corazón de Montevideo, rodeada de misterio: sin dudas, es el Palacio Salvo.

Historia del edificio
Sobre una de las avenidas más importantes de la capital uruguaya, se erige portentoso, imponente y con un remanente nostálgico de la época dorada del país, uno de los edificios más emblemáticos del Uruguay. Atrae anualmente a muchísimos turistas que desfilan con sus cámaras por sus alrededores, fotografían a Artigas en la Plaza Independencia y se maravillan con la arquitectura de este gran edificio que nos dejó, como legado de su paso por nuestro pequeño país, el arquitecto italiano Mario Palanti, antes de regresar a Italia para trabajar bajo las órdenes de Mussolini. El arquitecto italiano, quien trabajó bajo el pedido de los hermanos Salvo, uruguayos de origen italiano, ideó el Palacio inspirándose en la Divina Comedia de Dante Alighieri.
La historia detrás de sus puertas
Más allá del aura especial que rodea el lugar, ubicado en Plaza Independencia 848, son pocos los que conocen la historia detrás de sus puertas. Cuentan los más valientes que está llena de fantasmas, terror y sucesos paranormales y, lógicamente, una cuota de arte e historia que lo acompañan hace más de noventa años. Se proyectó como un hotel de lujo, pero terminó siendo mucho más que un edificio con fines comerciales. Se convirtió en uno de los edificios más representativos de la idiosincrasia y la cultura uruguaya. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1996. Supuso cinco años de trabajos ininterrumpidos y significó, mientras duraron los mismos, una hazaña para la arquitectura internacional. Así fue también para la sudamericana, transformándose en el edificio más alto del sur del continente, superado años después por el edificio Kavanagh de Buenos Aires.

Una mirada desde el interior del Palacio
En los 27 pisos del Palacio, repartidos en 105 metros de altura, se albergan numerosas oficinas y departamentos privados. También es posible visitar el Museo del Tango, en reconocimiento al lugar donde se tocó por primera vez el más famoso de los tangos del mundo, compuesto en Uruguay en el año 1917 por el uruguayo Gerardo Matos Rodríguez, La Cumparsita. Además, fue la casa de numerosos artistas, como la poetisa Idea Vilariño y el escritor, de origen italiano, Mario Benedetti. Actualmente es posible encontrar en él restaurantes, tiendas de souvenirs, un estudio de televisión y una estación de radio. Recientemente, los actuales habitantes se han reunido para aplacar los estragos del tiempo que habían sumido al Palacio en un estado de profundo declive.

Visitantes especiales
No son pocas las leyendas que circulan sobre la aparición de seres intrigantes en el lugar. Son protagonistas de historias que se inmortalizaron en el imaginario colectivo y que son compartidas aún entre risas y escalofríos. Dicen que el edificio está encantado: se escuchan voces, así como otras manifestaciones que escapan a la lógica y a toda comprensión. Las puertas se cierran abruptamente, las cámaras registran sucesos paranormales y los habitantes aseguran que hay más moradores en el lugar. En definitiva, seres que se dejan ver arbitrariamente y que, al parecer, afortunadamente, son bastantes amigables. Uno de ellos tiene nombre: Pedro, quien se ha ganado la simpatía de todos, ahuyentando a los ladrones y protegiendo las viviendas. Para los más osados, es posible visitarlo durante la noche, acompañados de un guía especial dispuesto a explayarse más sobre la identidad de estas criaturas.
Información útil sobre el Palacio Salvo
El Palacio Salvo está rodeado de numerosas atracciones que pueden resultar de interés para los turistas que visitan la capital del Uruguay. Estas son: Auditorio del Sodre, el Teatro Solís, la Plaza Independencia, la Puerta de la Ciudadela y la Rambla de Montevideo. Puede ser visitado incluso durante los fines de semana desde las 10 de la mañana hasta las 16:30 de la tarde. Las visitas nocturnas pueden realizarse los miércoles desde las 20 hasta las 21:30. Existen diferentes propuestas de recorrido, con un precio comprendido entre los 200 y los 250 pesos uruguayos por persona (alrededor de cinco euros). Pueden ser adquiridas en el lugar, a excepción de las visitas nocturnas, cuyos cupos están limitados y para las cuales se recomienda agendarse. Los tours pueden durar hasta una hora y media.
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