Redescubramos hoy el gusto por el café en Italia: sus orígenes, variantes y algunos datos curiosos. ¿A quién no le apetece un café? Sea en el desayuno, o después del almuerzo, o incluso a la media tarde, un café siempre es una buena idea. Definitivamente, son muchas las posibilidades que nos otorga esta bebida y son varias las maneras de prepararlo.

¿Cuándo surgió el café?
La semilla que da vida a la bebida proviene de árboles tropicales. Se obtiene de la molienda de granos, de los frutos del arbusto. Si bien son muchas las variedades, las más comunes son: árabica y robusta. La primera es originaria del suroeste de Etiopía, mientras que la segunda proviene de África Occidental. La palabra “coffee” ingreso a la lengua inglesa en 1582, proveniente del vocablo nerlandés “koffie“. A su vez fue tomada del lenguaje turco otomano “kahve” y esta provenía del árabe “qahwah”. Hasta el siglo XIX no se tenía certeza del origen (además de Etiopía). Se formularon hipótesis sobre Persia y Yemen. Posteriormente se llegó a la conclusión de que la ciudad de Mokha (ciudad de Yemen) proporcionaba uno de los mejores cafés. Esta sería la clave para identificar su origen.

El café es universal
Los italianos si dicen caffè se refieren al espresso, en español café expreso. Este se caracteriza por tener un gusto y aroma fuerte, además de servirse en pequeñas cantidades. Es muy distinto del tipo de bebida que por aquí se estila, un poco influenciados por nuestras similitudes gastronómicas con los Estados Unidos, como por ejemplo nuestra predilección por la comida rápida. Se trata de una preparación más acuosa, con menor intensidad, y servida en una taza más grande. También es más popular en nuestro país el café con leche, servido en grandes copas, preferido en meriendas y algunos desayunos. Este modo de tomar café también deriva de los hábitos alimenticios de nuestros vecinos del norte.

Son diversas las maneras de servirlo
En Italia la historia del café sufrió un giro en 1901, cuando el milanés Luigi Bezzera inventa una máquina de bar para prepararlo en poco tiempo. Así el espresso (nombre que proviene de la velocidad de preparación, así como la rapidez para tomarlo) entra en la vida de los italianos de forma cotidiana. Se convierte en un símbolo de Italia. A partir de este, los italianos se las ingeniaron para beberlo en muchas versiones: por ejemplo el macchiato, que se sirve con muy poca leche (de ahí su nombre, manchado). Otra alternativa es el lungo (largo), que se trata de la taza casi colmada y sabor más ligero. Los que prefieren la intensidad eligen el ristretto, que tiene menos agua aún y su sabor es más fuerte. También es posible combinarlo con hielo o incluso licor.

A toda hora va bien tomarlo
Existe, además, una preparación proveniente de Italia, famosa en todo el mundo. Hablamos del cappuccino. Obtiene su nombre del color de los hábitos de los párrocos capuchinos. Se trata de un expreso con espuma de la leche. Para los italianos es impensable beber un cappuccino después de la comida. Prefieren, simplemente, un espresso. Muchos inclusive lo toman sin azúcar, dada sus buenas características digestivas. Hoy en día cada vez son más los que sustituyen el azúcar por endulzante. Sea como sea no dejes de probar un café, en tus ratos libres, o después de comer o en compañía de amigos (aunque hoy sea un poco más difícil). De todas formas, siempre es bueno encontrar un momento para tomar una pausa y disfrutar de su sabor tostado.


