Hoy queremos contarte sobre Inés Nin, médica egresada por la Universidad de la Sapienza, Roma y luego especializada en nutrición y desórdenes alimenticios. Realizó su formación en la cultura por excelencia del buen comer: el país de la pizza, la pasta, il pane e il gelato. Allí le enseñaron cómo la comida con sus aromas, colores y sabores pueden crear platos deliciosos, pero también extremadamente nutritivos.
Inés Nin: sus publicaciones
La doctora nació en Montevideo y luego de sus estudios en Italia volvió al país y escribió tres libros: “Sabrosamente”, “¿quién decide lo que comemos?” y “El placer de elegir”. En ellos, realiza un análisis bio-sociocultural del valor que tiene la comida en nuestra sociedad y como hoy en día ha ganado un lugar en donde además de nutrirnos “tiene la función de compensarnos psicológicamente y darnos satisfacción”. Asimismo, el ritmo de vida que llevamos, lleno de actividades, nos lleva a comer haciendo otras cosas, sin darle un lugar apropiado al acto del comer, alertando sobre cómo el apuro en nuestras rutinas ha cambiado la calidad de los alimentos que ingerimos.

Un encuentro, una comida
Suele suceder que, si hay un encuentro social, la excusa es la comida, especialmente los domingos. Comienza con una picada, un plato principal, el postre, luego un té o un café y algo dulce para acompañar y si la sobremesa da lugar ya es hora de la merienda y siempre hay espacio para algo más. Entre risas y anécdotas vamos ingiriendo un montón de azúcares, grasas, carbohidratos y terminamos el día diciendo “el lunes arranco la dieta”. La comida tiene un gran valor de unión en nuestra sociedad, pero ya no se dedica el mismo tiempo a cocinar que antes: si se come pasta se compra en la fábrica o si alguien lleva una torta muchas veces es de una góndola del supermercado.
La industria alimentaria y los productos adictivos
Por otro lado, la industria alimenticia se ha perfeccionado para vendernos productos cada vez más adictivos. Los alimentos industrializados con grasa, azúcares y conservantes producen más ganas de comer y desequilibrian el apetito creando compulsión. Hemos perdido el sentido de la esencia de los alimentos y nuestro cerebro se ha acostumbrado a consumir alimentos cada vez más ficticios y no naturales.

De la raíz al fruto
Mientras realizaba su formación como médica en Roma también vivía en una casa con su propia huerta. Esa experiencia la llevó a conectar con el sabor real y natural de todos los insumos que cocinaba. También viajó al Sur, a La Puglia y aprendió reconocer y a recoger hongos, castañas y diferentes especies que le dieron la posibilidad a la hora de cocinar de saber cómo y con qué combinar cada producto.
Esto marcó en ella una fuerte voluntad de vincularse con el alimento desde un principio,olerlo, sentirlo, moldearlo. Es por esto que la especialista alienta a cambiar nuestra relación con el alimento. Nos propone cocinar más nuestra comida,prescindiendo de los productos industrializados. En definitiva, la clave para experimentar la magia de la gastronomía con el poder nutritivo del alimento.


